Las claves verificadas

  • El equipo procesó más de dos millones de registros de terremotos ocurridos entre 1990 y 2024. Ver evidencia
  • El algoritmo identificó 174.929 señales precursoras PKP, cerca de diez veces más que los conjuntos anteriores. Ver evidencia
  • El mapa reveló seis zonas con alta probabilidad de dispersores que no habían sido documentadas. Ver evidencia
  • La frontera entre el manto y el núcleo está aproximadamente a 2.900 kilómetros bajo la superficie. Ver evidencia

Qué descubrió la IA en el interior de la Tierra

Una investigación publicada en Journal of Geophysical Research: Solid Earth usó aprendizaje profundo para ampliar el mapa de pequeñas irregularidades situadas cerca del límite entre el manto y el núcleo. El resultado incluye seis zonas con alta probabilidad de contener estructuras geológicas que no habían sido documentadas.

El equipo no perforó la Tierra ni obtuvo imágenes fotográficas. Analizó ondas sísmicas débiles llamadas precursores PKP, que viajan por el planeta y se desvían al encontrar materiales con propiedades diferentes. Esas desviaciones permiten inferir qué ocurre en regiones inaccesibles de manera directa.

El modelo revisó más de dos millones de formas de onda correspondientes a terremotos de magnitud 6 o superior registrados entre 1990 y 2024. Identificó 174.929 señales precursoras, aproximadamente diez veces más que los conjuntos usados en trabajos anteriores.

Con esa densidad de datos, zonas que antes parecían manchas aisladas comenzaron a verse como bandas más continuas. El avance principal no es haber encontrado objetos definidos, sino haber construido un mapa global mucho más detallado de posibles heterogeneidades profundas.

La escala real del hallazgo: casi media Tierra hacia abajo

La frontera estudiada está a unos 2.900 kilómetros de profundidad. Si se compara esa distancia con el radio medio de la Tierra, de aproximadamente 6.371 kilómetros, equivale a bajar cerca del 45,5% del trayecto desde la superficie hasta el centro del planeta.

El cálculo ayuda a evitar una confusión frecuente: no se trata de algo ubicado debajo de una corteza delgada y accesible. Está en la base de un manto de roca caliente y mayormente sólida, justo antes del núcleo externo líquido.

Modelo físico del manto terrestre en un museo de historia natural
Modelo del manto terrestre en el Museo Americano de Historia Natural. · Vicpeters · Fuente · CC BY 4.0

El USGS describe al manto como una capa de alrededor de 2.900 kilómetros de espesor. Aunque sus materiales pueden fluir durante escalas geológicas, no es un océano de magma. Esa diferencia también importa al interpretar las zonas de velocidad sísmica anómala.

Qué encontró el estudio y qué no encontró

El estudio encontró señales compatibles con regiones que dispersan las ondas sísmicas de una forma particular. Los autores hablan de seis áreas potenciales y las proponen como objetivos prioritarios para futuras investigaciones con otras fases sísmicas y métodos de imagen.

No determinó una forma única ni una composición definitiva para cada zona. Entre las explicaciones posibles aparecen restos de placas subducidas, fusiones parciales e interacciones con grandes provincias de baja velocidad. Son hipótesis geológicas compatibles con los datos, no una identificación cerrada.

Tampoco relaciona estas regiones con terremotos inminentes, volcanes específicos ni cambios inmediatos del campo magnético. La investigación busca comprender la circulación de calor y materiales en escalas planetarias y de millones de años.

Por eso, expresiones como ciudades subterráneas, cavernas o estructuras construidas no describen el resultado. En sismología, una estructura puede ser simplemente una región de roca con densidad, temperatura o composición distinta de su entorno.

Cómo puede una IA detectar señales tan débiles

Los precursores PKP son señales que llegan antes de una fase sísmica principal. Su amplitud es baja y separarlas del ruido manualmente requiere mucho tiempo. El sistema automatizado permitió revisar décadas de registros de estaciones distribuidas por el mundo.

El algoritmo no reemplazó por completo la validación humana. El trabajo combinó aprendizaje profundo con optimización manual iterativa y luego contrastó patrones con fases sísmicas independientes. Ese diseño redujo el riesgo de tomar ruido instrumental como una estructura real.

Modelo educativo de las capas de la Tierra
Modelo educativo de corte terrestre. La frontera estudiada está entre el manto sólido y el núcleo externo líquido. · Rajneesh Kumar Thakur · Fuente · CC BY-SA 4.0

La ventaja de la escala es estadística: una señal aislada puede ser ambigua, pero miles de trayectorias que atraviesan diferentes partes del planeta permiten localizar regiones donde el patrón se repite con mayor estabilidad.

El método también tiene límites geográficos. Las estaciones y los terremotos no cubren todas las trayectorias con la misma densidad, de modo que una zona con pocas señales no necesariamente carece de irregularidades. Puede estar menos observada que otras partes del límite entre el manto y el núcleo.

Los autores usaron un marco de doble probabilidad: una medida considera la aparición del precursor y otra estima dónde podría estar el material que lo dispersó. La combinación mejora la localización, pero sigue siendo una inferencia construida a partir del recorrido de las ondas.

El catálogo y parte de los datos utilizados quedaron vinculados en el artículo científico. Eso permite que otros grupos prueben el resultado, apliquen métodos alternativos y determinen si las seis zonas conservan su forma cuando se incorporen observaciones nuevas.

Por qué importa estudiar el límite entre manto y núcleo

En esa frontera se intercambia calor entre el núcleo y el manto. Ese proceso influye en la convección profunda, en la historia de las placas tectónicas y en la evolución térmica del planeta. El núcleo externo, además, participa en la generación del campo magnético terrestre.

Comprender la distribución de materiales permite evaluar cómo se acumulan restos de placas que descendieron durante millones de años y dónde podrían originarse columnas calientes asociadas con puntos volcánicos. No implica que exista una conexión simple y directa con cada volcán superficial.

El próximo paso será combinar estas señales con otras ondas sísmicas y modelos tridimensionales. Las seis zonas son, por ahora, destinos de investigación mejor definidos: el mapa indica dónde mirar, pero todavía no entrega una fotografía final de lo que hay allí.

Qué aporta VisteEsto: Nuestro trabajo en esta nota

VisteEsto contrastó el artículo científico con material del USGS, calculó la escala relativa de la profundidad y separó lo observado, lo inferido y lo que todavía debe confirmarse.

Fuentes, actualizaciones y metodología 4 fuentes

Fuentes consultadas

Historial de actualización

  • Publicación inicial basada en el artículo científico y material explicativo del USGS.

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