En un minuto
- El perro fue rescatado de una laguna de petróleo en Comodoro Rivadavia. Tras cuatro horas de limpieza, pudieron retirarle cerca del 70% del crudo.
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Cómo está Nico después del rescate en Comodoro
Nico, el perro que fue rescatado después de quedar atrapado en una laguna de petróleo en Comodoro Rivadavia, mostró una mejora importante este domingo. El equipo que lo asiste informó que, tras una intervención de aproximadamente cuatro horas, consiguió retirar cerca del 70% del crudo que cubría su cuerpo. El animal sigue bajo atención y todavía no terminó el proceso.
La limpieza no pudo completarse en una sola jornada. Aún quedaban restos adheridos en la pata izquierda, la cola, otras patas y el cuello. Las personas que trabajan con Nico decidieron continuar el lunes para evitar someterlo a un nivel de estrés mayor. La prioridad es avanzar de manera gradual mientras los profesionales controlan su estado general.
El perro permanece en la Veterinaria Roca, donde fue estabilizado después del operativo. Los rescatistas explicaron que personas capacitadas participan de la descontaminación y que harán todo lo posible para que pueda recuperarse. La evolución difundida durante la tarde llevó alivio después de las imágenes angustiantes que circularon el sábado en redes sociales.
La cifra del 70% describe el avance de la limpieza, no un alta médica. Nico todavía necesita seguimiento, completar la remoción del hidrocarburo y atravesar controles veterinarios. Tampoco se difundieron nuevas fotografías durante las primeras horas posteriores al procedimiento. El equipo prefirió concentrarse en la atención y comunicar la información esencial sobre su evolución.
El operativo que permitió sacar al perro del petróleo
El episodio ocurrió el sábado en un descampado del barrio Kilómetro 5, en la zona norte de Comodoro Rivadavia. El sitio fue ubicado en un sector de la calle Segundo Soto, donde el perro había quedado prácticamente inmovilizado dentro del petróleo. Nico continuaba respirando, pero no tenía posibilidad de salir por sus propios medios.
Una vecina difundió el pedido de ayuda en redes sociales y grupos vinculados con el rescate animal. El mensaje se multiplicó mientras se daba aviso a los servicios de emergencia. Finalmente, bomberos, policías, integrantes de organizaciones y vecinos participaron del operativo que permitió extraerlo cuando ya había caído la noche.

Después de ser retirado, el animal estaba visiblemente afectado y fue asistido en el lugar antes del traslado. La coordinación comunitaria resultó decisiva: quienes encontraron la escena pidieron ayuda, otras personas amplificaron el alerta y los equipos lograron llegar hasta un sector complicado por la presencia del hidrocarburo.
La cobertura local también informó que cerca del lugar fue hallado otro perro sin vida. Ese dato, atribuido al medio RTN, refuerza la necesidad de una investigación oficial sobre las condiciones del predio. Por el momento, el foco inmediato de los rescatistas está puesto en Nico, mientras las presentaciones ambientales buscan determinar responsabilidades.
Por qué la limpieza debe hacerse de manera gradual
Retirar petróleo adherido al pelo y la piel no equivale a un baño doméstico. La sustancia puede formar capas densas, alcanzar zonas sensibles y obligar a manipular al animal durante mucho tiempo. En el caso de Nico, la primera intervención demandó cuatro horas. Continuar sin pausa podía aumentar el estrés y dificultar la recuperación, por eso el trabajo fue dividido en etapas.
Los rescatistas solicitaron aceite, detergente, trapos y toallones para sostener las tareas, pero esa convocatoria no convierte el procedimiento en una receta para realizar en casa. Un animal expuesto a hidrocarburos necesita evaluación veterinaria y personas con experiencia. La elección de productos, la forma de aplicarlos y el control posterior dependen de su estado y del nivel de contaminación.
La estabilización previa también es importante. Nico llegó después de permanecer inmovilizado y atravesar un rescate exigente. Antes de insistir con la limpieza, el equipo debía observar su respuesta, mantenerlo contenido y reducir riesgos adicionales. El plan comunicado fue completar la descontaminación y luego trasladarlo al Dispensario Canino municipal para continuar con su recuperación.
La decisión de no mostrar imágenes nuevas durante el procedimiento puede entenderse en ese mismo marco. El bienestar del animal está por encima de la demanda de actualizaciones constantes. La información disponible permite saber que hubo un progreso considerable, pero también que queda trabajo por hacer y que los próximos controles serán determinantes.
La solidaridad que se activó alrededor de Nico
El caso generó una respuesta inmediata de la comunidad. Vecinos acercaron elementos, difundieron los pedidos y colaboraron con los costos de atención. Las organizaciones agradecieron el acompañamiento recibido desde el momento del rescate. Esa red permitió resolver necesidades concretas mientras Nico era trasladado, estabilizado y preparado para una limpieza que requería tiempo e insumos.
Comodoro Conciencia Activa informó durante el sábado qué materiales se necesitaban y coordinó parte de la ayuda. La colaboración económica se canalizó mediante la veterinaria que atiende al perro. La organización también comunicó la llegada de una persona especializada en animales afectados por petróleo, una intervención que permitió ordenar la etapa más delicada del procedimiento.

La solidaridad fue útil porque estuvo articulada con profesionales e instituciones. No se trató únicamente de acumular donaciones: había que saber qué usar, cuándo avanzar y dónde continuar el tratamiento. La participación de bomberos, policías, vecinos, veterinarios y rescatistas muestra cómo distintas capacidades pueden complementarse frente a una emergencia animal.
El nombre Nico empezó a circular después del rescate y le dio una identidad a una historia que, durante las primeras horas, era apenas un pedido urgente. Esa cercanía explica la repercusión, pero también implica una responsabilidad al informar. Su recuperación no está terminada y cualquier nueva actualización debe distinguir entre avances comprobados, expectativas y decisiones médicas.
La investigación sobre el lugar contaminado
El rescate abrió una segunda cuestión: cómo llegó a formarse una acumulación de petróleo accesible para animales en un descampado urbano. Las organizaciones realizaron presentaciones ante la Secretaría de Medio Ambiente, Control Urbano, la Dirección de Veterinaria y la Unidad Fiscal Especializada en Ambiente y Delitos contra Animales. Esas intervenciones deberán establecer el origen y las responsabilidades.
La existencia de una zona con hidrocarburos no solo representa un riesgo para perros. También puede afectar a otros animales, al suelo y a las personas que se acerquen sin conocer el peligro. Señalizar, asegurar y evaluar el sitio son medidas diferentes de la atención veterinaria, pero forman parte de la misma respuesta necesaria para impedir que el episodio se repita.
Hasta que las autoridades informen resultados, no corresponde atribuir el derrame a una empresa o persona determinada. Los datos confirmados se limitan al lugar señalado por quienes participaron del rescate y a las denuncias efectuadas. La investigación deberá verificar la extensión de la contaminación, su antigüedad y el modo en que quedó expuesta en ese sector de Kilómetro 5.
La noticia de este domingo combina alivio y cautela. Nico está vivo, fue rescatado y ya pudieron quitarle una parte mayoritaria del petróleo. Al mismo tiempo, necesita completar el tratamiento y el lugar debe ser investigado. El próximo paso anunciado es continuar la limpieza el lunes, con menos presión sobre el animal y bajo supervisión de personas capacitadas.



